sábado, 21 de febrero de 2009

Escogencias


No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros.
P. Coelho

Tantas lunas escribiendo

Estaba perdida por ahí...se pudiera pensar que andaba de parranda...Lo cierto es que no estaba muerta, estaba escribiendo encuevada.

Estaba inmersa en un libro, el mío, mi primera experiencia escribiendo algo un poco más largo que un cuento. Largo y más largo, noches y días, requiere paciencia y una dosis grande de cordura para ver como crece y toma forma la maraña de ideas que pasan por mi cabeza.
Pero, imaginar y sentir son claves para escribir. Lo demás es un poco de disciplina y dedos ágiles.

En fin, está listo, está enviado y ahora sólo espero por los jueces. Ya nada está en mis manos, sino rezar y aguardar.

Un Imposible

Tuve un amor melodioso y fugaz como una estrella rebelde. Por demás, imposible.
Ya no está conmigo y sólo me quedó el despecho de lo que pudo haber sido.
Siempre supe que eramos ajenos, y aun en lo incierto de mi futuro, le entregué el alma toda, sin pedir condiciones ni esperar promesas.

Y ese capítulo de nuestras vidas, como un cuento de hadas que escribimos juntos, se volvió fábula de brujas, desoladas y melancólicas.
De qué sirve el amor si se parece a la muerte?
Para qué, entonces los besos, si saben a tristeza?

Pues, sucedió que se le acabó la pasión en un día cualquiera-quizás por algo que le dije o no, nunca lo sabré-.
Y aquí estoy, buscando el consuelo del olvido. Mas, el olvido sólo se llevó una parte y hoy me asaltan la dicha memoriada de mis noches bajo sus estrellas, de mis tardes recostada en su playa, consumida por las llamas de sus paraísos perdidos. Muy a mi pesar, aun invoco sus manos de selva indómita y su mirada de Caribe.

Mi amante regresó a los aires de su pasado triste y me alejé para no estorbar los destinos marcados por otros. Lo perdí, se fue lejos. Y es precisamente su condición de lejanía lo que me hace amarle más.

Hoy las estaciones van y vienen, mientras quiero creer que en medio de su silencio impasible y seco, aun me piensa bonito y me recuerda en el sabor de las delicias que compartimos alguna vez, en la libertad que nos dió, por un instante, el ser felices.

En mis noches de nieve y tormenta, sigo esperando su regreso.
Trato de conciliar la paz en mi almohada y susurro su nombre en vano:

!Venezuela, Patria Mía!

Amurallada


Es tan corto el amor y es tan largo el olvido
Pablo Neruda


Piedra sobre piedra,
Siglo sobre siglo,
murallas silentes
se yerguen
y rosas de ausencia florecen,
sellando mi alma,
do crecen las hiedras del olvido.

Resuenan en mis calles
los ciegos recuerdos.
Al pasado juegan en mis parques,
Tus claras memorias
Las plegarias dolientes
en mis templos, por ti claman.

Por un breve instante,
tu ausente mirada
surcó mis canales,
Tu luz taciturna
parpadeó en mis noches.
Mas, eres espiral de humo
en mi abrasada hoguera;
Distante silencio
en mi templada tumba.

Adiós, mi ángel de la noche.
Silente guardaré
tus murmullos en mis plazas.
Eterno te llevaré
en las luces de mis faroles.
Secreta te adoraré
en los escondrijos
que moran tras mis murallas.